Caixanova, ahora parte del nuevo grupo NovaGalicia, salta a los medios por presunto fraude a clientes. La política comercial llevada a cabo por la entidad estaba basada en colocar de la forma posible participaciones preferentes a los clientes para mejorar el aspecto de sus cuentas. El principal problema es que muchas de las veces se realizaba con personas analfabetas, tal y como se puede ver en la foto facilitada por El País, donde una señora de avanzada edad firmaba con su huella dactilar. 
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) estipula la venta de este tipo de participaciones se realice sobre clientes con conocimientos sobre la mecánica de los mercados financieros. De hecho desde la comisión se recomienda la realización de test de idoneidad al cliente para poder colocar este tipo de productos opacos.
Desoyendo las recomendaciones, Caixanova llegó a vender el producto bajo promesa de que la cantidad invertida (podría rondar los 6000 euros) sería en calidad de depósito y podría ser recuperada por el cliente cuando éste lo requiriese. Esta promesa constituye una mentira, ya que hoy por hoy ese depósito no puede ser retirado encontrándose en calidad corralito. Existe la versión de que muchos trabajadores fueron presionados por la cúpula de la entidad para vender este producto.
El caso de fraude en este tipo de ventas podría ir por la vía penal, por ahora los afectados están reclamando información a Novagalicia Banco y han presentado una solicitud de arbitraje, bajo consejo de la Xunta de Galicia.
Cristina Pérez
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