Muchas personas tienen supersticiones, algunas son populares o tradicionales: los gatos negros, pasar por debajo de una escalera, derramar la sal, martes y 13, etc. Sin embargo supersticiones las hay de todo tipo y muy personales: objetos que dan suerte, rituales antes de hacer algo, situaciones que dan “mal agüero”… Un sinfín de conductas, que como hoy explicaré, no son más que aprendizajes o condicionamientos erróneos.
La semana pasada hablamos de Watson y de Pavlov y sus perros, bien, pues hoy toca hablar del otro gran padre del conductismo, Skinner.
Este hombre con cabeza de forma similar a una bombilla de gran tamaño fue el principal impulsor del condicionamiento operante, muy similar al clásico, pero en el que el sujeto en vez de ser pasivo es activo, realiza una conducta voluntariamente, y esta conducta es reforzada o inhibida mediante premios, castigos o sustracción de cosas agradables o desagradables.
A Skinner le encantaba hacer experimentos con ratas y palomas. Inventó una caja en la que podía desde suministrar comida, hasta dar pequeñas descargas eléctricas suaves. Allí metía a los animalillos y los estudiaba de mil maneras distintas.
Puso a unas palomas hambrientas en su caja unidas a un mecanismo automático que suministraba comida a la paloma a intervalos regulares independientemente de lo que la paloma hiciera. La actividad que la paloma estuviera haciendo en el momento antes del suministro de comida sería la actividad que la paloma asociaría al premio (la comida), y a su vez, la conducta a repetir.
Un pájaro fue condicionado para dar vueltas a la jaula en el sentido contrario de las agujas del reloj, otro erguía su cabeza hacia una esquina de la jaula, otras dos desarrollaron un movimiento pendular del cuerpo y la cabeza, otras andaban a la pata coja…
Extrapolando entonces esto a las personas, se podría decir que mientras que las palomas consideraban que andar a la pata coja “daba suerte”, las personas damos cualidades beneficiosas a monedas que encontramos por la calle, a ropa que llevábamos el día que nos pasó algo bueno, o a tocar el larguero de una portería para parar un balón. Todo ello totalmente fortuito y casual, pero que sirve para darnos esperanza, y en algunos casos extremos para desarrollar conductas obsesivo-compulsivas.
Beatriz
16 abril, 2012 en 13:47
Skinner me encanta!!! Tan loco estaba que corre el rumor de que hizo una caja y metió a su propia hija para experimentar con ella jajaja. Muy buen artículo, que conste que yo también soy de esas personas algo raras =) Muy buen artículo!
admin
16 abril, 2012 en 16:36
Juer lo que aprendo con vosotras
XAVI
18 junio, 2012 en 15:08
No sé si la metió en una caja y le pasó descargas eléctricas. Aquí podéis enteraros:
http://historyofshe.wordpress.com/2010/08/18/walden-two-bf-skinner/
XAVI
18 junio, 2012 en 15:09
Y aquí se le ve en plena faena
http://www.infoamerica.org/teoria_imagenes/skinner2.jpg